Rifugio di Goriz
Emblema de los refugios pirenaicos, en el corazón del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, el Refugio de Góriz goza de una situación privilegiada para la práctica de deportes de montaña. Sirve de base para la ascensión al Monte Perdido a través de muchas de sus rutas -incluida la normal- así como a otras cimas y lugares importantes: Cilindro, Soum de Ramond, Marboré, Casco, Taillón, Brecha de Rolando, cueva de hielo de Castrett, etc. Es punto de paso del Sendero Transpirenaico (GR-11) y de puertos como la Vuelta al Perdido.
Sólo llegar hasta él, remontando el imponente cañón de Ordesa, constituye una de las rutas más bellas de todo el Pirineo.
La construcción del refugio se inició en 1961 y lleva más de 50 años sirviendo a los montañistas.
Está abierto y conservado todos los días del año.
Los guardias habituales son Joan Maria Vendrell, Borja Fernández, Ibán Urbieta y Luis Muñoz, aunque el equipo de trabajo lo forman muchos más. En invierno normalmente sólo encontrarás dos personas aquí, pero en verano puedes ver hasta nueve caras diferentes cuidando el refugio.
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